La paciencia es la aptitud que lleva a los Humanos a poder soportar cualquier contratiempo. Necesitamos la paciencia…
- Para esperar el tren que viene con retraso
- Para aprender algo nuevo
- Para obtener un resultado
- Para recibir el sueldo deseado
- Para tener una respuesta
- Para escuchar
- Para entender al otro
- Para terminar un trabajo
- Para soportar una situación
- Para ser mayor
- Para ganar
- Para lograr aquello que nos proponemos...
Necesitamos paciencia para todo lo que hacemos y, sin embargo, muchas veces nos olvidamos de ella. Puede que entonces nos precipitemos, terminemos algo apresuradamente, estemos agitados y ansiosos, o directamente perdamos los nervios.
Tener paciencia significa saber esperar, y esta es una tarea que muchos de nosotros tiene pendiente. Saber esperar significa entender que existe un proceso para obtener un resultado, y el primer paso para ello es ser consciente de que todo necesita un tiempo y tenemos que aceptar esta realidad. Evidentemente, el tiempo no es matematico y no siempre sabremos q magnitud puede alcanzar.
Esta incertidumbre es la que verdaderamente impacienta al ser humano, así como la impotencia de perder el control y convertirse en un humilde sirviente del paso de las agujas del reloj.
Las personas nos sentimos seguras al poseer el control de cada uno de nuestros movimientos y de los de nuestro entorno, pero el control total es física y psíquicamente imposible, y por ello esta limitación provoca un exceso de inquietud a la hora de esperar y bailar al son de los contratiempos.

Cuando la impaciencia se vuelve contra nosotros, es el momento de actuar e impedir que vaya en aumento. El exceso de ansiedad que puede provocar la espera mal aceptada, comúnmente se exterioriza a modo de tensión corporal, cambios de humor, insomnio, pesadillas, etc.
Para prevenir este estado, es importante cambiar de “filosofía” y aprender a autocontrolarse. Afrontar el día a día con calma y tranquilidad, ser consciente de nuestras limitaciones y saber que lo bueno se hace esperar, puede servirnos de gran ayuda. Y es que ya lo dicen: “la paciencia es la madre de la ciencia”, porque en esta vida todo cuesta...Las alegrías, los desengaños, los logros, las penas, descubrirlos y conocer su significado cuesta un tiempo, no podemos prescindir de él.
Así pues, tener paciencia significa afrontar la realidad con racionalidad, saber reaccionar adecuadamente ante cualquier contratiempo, supone pensar antes de actuar, garantiza un aumento de bienestar personal a nivel físico y psíquico, y en definitiva, proporciona calidad de vida.

Vivamos sin contar los minutos, esperemos el momento oportuno, no intentemos ser más rápidos que el propio paso del tiempo...En definitiva, el tiempo "vivido", es el tiempo que sentimos, no el que perdemos esperando lo esperado.

